ANTES DE TODO

Se ruega no comentar nada de esto con el mundo exterior. Se lo agradecería mucho.





momentos sin brecha

Como viajero habitual de buses, soy un observador crítico de las masas que usan este servicio. Por lo general, intento no mirar demasiado a la gente, pues supongo que se ofuscan, tal como me pasa a mi.

Hoy, una chica celestial subió. Alta, rubia, ojos negros brillantes, curvas despampanantes y medidas colosales. Su cara era el fiel reflejo de que vale la pena vivir por una mujer. Se sentó como a un metro delante de mi. Podía mirarla cuanto rato quisiera y ella nunca lo sabría, pues llevaba consigo un libro. Pasados los minutos, ella exploró con satisfacción una cavidad nasal, el gozo era casi envidiable y por roto que pareciera, sus movimientos suaves, al compás del bamboleo propio de una carretera, eran dulces.

Momentos como esos, hace recordar que por más marciano que parezca, Don Francisco, Pampita y yo tenemos las mismas necesidades biológicas. Las diferencias sociales, cada vez crecen y crecen, todo se va a la cresta y los seres pobres pasan de humildes a payasos para esos seres que manejan dinero a destajo, y viceversa, esos hombres dueños de carretillas de plata, son cerdos a la vista de la gente de más baja condición.

Esto en el fondo no tiene mucho sentido, pero todos nacieron desnudos y envueltos en sangre, todos van al baño y todos se lavan los dientes. Básicamente, esto va en contra de mi principio de saber diferenciar, pero no nos hagamos los hueones en cuanto a discriminación, si al final todo es la misma hueá

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